QUE SE CALLEN, SOBRE PARTIDOS POLÍTICOS Y LA FUERZA DE LAS GENTES
Crónica de la marcha por Palestina: BASTA!!! en Cartagena, 14 de Junio de 2025. Plaza de España a Plaza del Rey.
El título de mi crónica sobre la marcha por Palestina y contra el Estado de Israel apunta hacia un hecho desafortunado. No quería empezar por ahí. Mi intención era comenzar este relato personal de la manifestación en Cartagena por algunos aspectos que me impactaron. El primero, la diversidad de personas que asistieron a la Marcha. Gentes de Cartagena, de Murcia, de Calasparra, de Cieza, de Molina de Segura, de toda la Región. Había una sensación de grupos heterogéneos en cuanto a maneras de estar y presentarse, pero todos con un vínculo claro: personas identificadas desde plataformas, otras que iban por libre, personas de origen magrebí, dos chicos vestidos y enfundados con banderas palestinas y con la cara cubierta por el pañuelo palestino (eran una foto de la resistencia), poetas, profesoras y profesoras, gente que pasaba, familias, fotógrafas y fotógrafos, los huelguistas de Murcia, profesionales de otras ramas, personal de asociaciones y fundaciones, y más gentes, que la gente nunca es un singular, sino un plural. Hasta la policía que estuvo ahí es también una clase de gente.
Y de lo que hubiera querido hablar era de eso, de que fue una marcha auténtica, que en la trayectoria hubo gritos, alegrías, afectos, visibilidad, y que al final, que fue intenso, se habló de lo que se tenía que decir. En la Plaza del Rey sonaron palabras vitales, con coraje, sin dudas sobre cuáles son los términos: “genocidio, exterminio, asesinato, no es una guerra, embargo, bloqueo, exigencia, apoyo a los marchistas a Gaza, niñez sin vida…”, y el relato de lo que estaba pasando en ese mismo momento. Con datos y señales. Se contó el bloqueo a los marchistas, la intervención ilegal de Israel sobre la marcha internacional con la complicidad de Egipto y Europa; y las situaciones penosas a las que se les estaba sometiendo de aislamiento y represión. Además de la criminal desconexión digital a la que han sometido a Gaza, rompiendo la posibilidad de comunicación. Fue emocionante. Nos llegó. No se olvidará y nos anima a no detenernos.
Sin embargo, hubo un par de detalles, durante la manifestación y posteriormente, que denotan que hay un grupo de personas que no debe manifestarse como la clase de gente que son. Concierne a los partidos políticos. Siempre me ha parecido un contrasentido que en la manifestación inmediata de las calles aparezca un partido político para asumir una voz explícita y concentrar las reivindicaciones en su imagen partidista. Es una actitud repulsiva. En este caso, un partido que tiende a ser vampírico, como tantos otros, con la energía emergente de la manifestación de las gentes. Y en sí, contradictorio con sus intenciones. A las gentes en las calles, nadie las representa. Las gentes actúan, las gentes son convicciones, son fuerzas, y que haya un partido político que arrogue su presencia en un hábitat que no es el suyo me parece repugnante.
La necesidad de aparecer en la foto de las gentes, ponerles etiquetas a las gentes (literalmente, se acercaban a ponerte adhesivos con sus colores y letras), hablar por las gentes evidencia su condición instrumentalizadora, y por supuesto, electoralista. Aunque no quieran, aunque digan que “no es eso”, que “somos los únicos que se atreven y que estamos aquí para demostrarlo". Lo cual empeora las cosas, porque no se puede ser olmo, ofreciendo peras a las gentes. Y que además, al día siguiente, en los medios de comunicación interesados, aparezca quien lidera ese partido voceando las convicciones de las gentes, en fin… Se llama cinismo. Que se callen, que sepan estar, que tengan vergüenza, que pongan su fuerza donde tienen que ponerla, y que guarden sus carteles y pegatinas para los procesos electorales. Las gentes son radicalmente políticas, claro que sí, totalmente políticas, pero no partidocráticas. Apelan a todos los Estados y a todos los partidos: no se olvide. La radicalidad política por la humanidad es lo único que nos defiende frente a la tendencia usurpadora de una representatividad que ayer estaba fuera de lugar.
Pero bueno, que lo dicho no nuble lo que está pasando, lo que pasó ayer, y que es algo asombroso. Y que nos lo van a querer robar, seguro. Hay que estar atentas y atentos. Lo que pasa es que ahora somos más conscientes, las gentes estamos enfadadas. La historia nos ha despertado. Y ya no nos mueven los meros lemas dichos desde fuera, sino algo que no tiene freno, la CONVICCIÓN; la convicción propia e interna de la injusticias, del dolor, del cambio posible, de quiénes son los opresores, de quienes son las víctimas (ojo, no confundir esto con la palabra mártir, que es propia de los asesinos para vanagloriar a sus caídos), de lo que está siendo robado, aniquilado. Y del daño que nos alcanza. Ya no son palabras, sino convicciones. Las convicciones tienen que ver con una verdad que no es tuya ni mía, sino una verdad de las gentes, una verdad de la vida, y que no puede ser falseada porque no se hace con argumentos ni de retórica. Posee la racionalidad inexplicable de la justicia que es la que se tiene cuando se mira al daño y a la vida desde dentro. Y esa es la que permite que nos sintamos unidos y conscientes. Capaces de saber lo que es mentira y lo que nos traiciona. Es un grito contenido que se está desatando. Pero no va solo, hay que acompañarlo. Nos exige ser capaces, pero ya está ahí. Y puede más que el miedo. El mismo sistema que nos ha adormecido nos ha quitado el temor. Por eso, sigamos. Perderemos simpatías y favores, pero tenemos todo por recuperar. Un porvenir. Nadie sabe que el poder más insólito es el de las gentes: inesperado y desde dentro, desde la convicción. Y contra eso no podrán hacer nada.
Ayer fue un paso más. Y resuena. Que las gentes estamos aquí por Palestina. Que se sepa. Y sigamos sin pausa. El mejor aliado del genocidio es la comodidad.
Free, free, Palestine!!!
Free, free, Palestine!!!
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